Sunday, January 7, 2018

El Salvador: una esquina por descubrir 1

Un breve recorrido en fotografías y relatos cortos por la cultura, los paisajes, la historia, la gente y muchas más impresiones intangibles que quedan en el imaginario del corazón y la memoria retenidas durante 16 días de estancia física en El Salvador y meses enteros de recuerdos y amistades después de la partida. En contra de todos los consejos de "no ir a un país con un conflicto social tan agudo", y a pesar de todas las recomendaciones y oraciones que nos dejaron nuestros cercanos, en abril de 2016, mi compañero de caminos -Cristian Segura- y yo emprendimos una inmersión intensa en un territorio en el que encontramos una profunda calidez humana y más similitudes que diferencias con nuestra América mestiza.

Dedicado a: Cristian, Syama, Gil "el brother", Oscar Castillo, Josué, Diana Hernández, Silvia, Claudia Soriano, Lupe, Mc Bacter, Gerson y toda la familia Claros, la familia Orellana Peralta (Lorena, Rafael, Sergio, Rocko, la Vero), Facundo, Ammy, Carlos Cabrera "el trovador de Morazán", Miquel "el trovador de España". Y a todos a los que por mi memoria no recuerdo pero que los llevo en mis más profundos aprecios. 

 Empecemos por decir que El Salvador es el país más densamente poblado de América. Se encuentra en el corazón de América Central rodeado por Honduras, Nicaragua, Guatemala y el majestuoso Océano Pacífico. Posee una población de aprox. 6,5 millones y contrario a los prejuicios, si es un destino turístico por la imponencia de sus volcanes, la tranquilidad de su zonas rurales, la historia precolombina influenciada por la presencia de múltiples pueblos aún con mucho por descubrir como los Lencas, Cacaoperas, Pipiles y Mayas, entre muchos otros, por la serenidad de su verano y por tener unas olas especialmente atractivas para los surfistas de todo el mundo.

Un restaurante al aire libre con un diseño que sobrepasa la imaginación, el ingenio y la creatividad, comiendo como en la Edad de Piedra en La Puerta del Diablo, importante mirador de la ciudad de San Salvador.


La comida típica de El Salvador, "las pupusas", acompañadas de una "birria". El maíz, sin duda ha sido la base alimenticia de América desde épocas precolombinas, no en vano se han encontrado pictogramas en muchos lugares habitados antiguamente por pueblos indígenas en los que se dibuja la planta que da la vida; y no sin motivo el libro sagrado de los mayas, el "popol vuh" describe que los primeros hombres creados en la tierra por los dioses, están hecho de maíz. El maiz posee una versatilidad impresionante a lo largo del continente, llegando a ser arepa en algunos lados, tortilla en otros y aquí en El Salvador, pupusa. Este nombre es la "españolización" de las palabras en lengua Nahuatl popotl y tlaxkalli, las cuales unidas significan tortilla rellena. Rellena con que?, con lo que el comensal pueda imaginar, típicamente con queso, frijoles (con acento en la o), ayote (calabaza), elote (maiz), guisquil (guatila), y otros muchos alimentos terminados en ote que suenan fascinantes ante el oido, tal vez por que de alguna manera retoman caminos hacia un lenguaje ancestral ya cercenado pero aún familiar. 

Cuentan quienes se atreven que los buses usados para el servicio de transporte público de pasajeros en El Salvador fueron los usados por Estados Unidos en los años 50 y 60 y vendidos (u obligados a comprar) una vez fueron descontinuados. A pesar de que San Salvador no posee tantos autos en comparación con otras mega-ciudades en América Latina, se puede sentir un aire pesado y contaminado en las horas picos debido a las emisiones producidas por la baja eficiencia de los viejos motores en la combustión de la gasolina o ¿ACPM?. 

Plaza Salvador del Mundo con el monumento del "Divino Salvador del Mundo", en un día del verano de abril de 2015. Estructura construida en 1942. 

Escultura en madera. En alguna puerta del centro histórico de San Salvador. 

El dia a dia las calles del centro histórico de San Salvador. Recuerdo que la primera salvadoreña que conocí fue  4 horas antes de entrar al Salvador mientras esperaba el vuelo de conexión en el aeropuerto de Tocumén en Panamá. Ella vehementemente me recomendó que no fuera al centro de San Salvador y que nunca andara solo sin compañía de un salvadoreño. Un preámbulo interesante para empezar el viaje. A pesar de los consejos, nos atrevimos a vivir la película por nuestra cuenta y experimentar una día entero en medio de "una de las ciudades más peligrosas del mundo" de acuerdo a los rankings amarillistas de diarios de mierda que pertenecen a quienes nos les interesa que el mundo voltee sus ojos hacia esta ciudad, que se benefician del miedo colectivo que se  arraiga en las clases trabajadoras y que paraliza las ganas de luchar o de arriesgar un poco para romper las cadenas que oprimen la cotidianidad. Nuestro compañero, Oscar, un gestor socio-cultural y buen conocedor de la historia y el contexto del país, crítico como quien sabe pensar y sincero como uno espera encontrar personas. Nos conducía a través de los callejones estrechos del centro, como quien lleva décadas conociendo los caminos y buscando atajos, una fiesta para los sentidos, una sensación de alerta continua que despertó nuestro cerebro acostumbrado a su zona de comodidad. No observé robos, ni asesinatos, ni narcotráfico, uno que otro borracho, lo cual es más que normal incluso en Berlin o Frankfurt. Al contrario, noté gente trabajando, vendedores amables tratando de agradar para ganarse un cliente y miradas curiosas pero jamás amenazantes. Recuerdo especialmente la "comida a la vista" o lo que sería equivalente en Colombia a un "corrientazo", un buffet que por 2 dólares nos hizo sentir, sufrir y compartir el mas antiguo ritual del ser humano -la alimentación- como cualquier salvadoreño. Días después se llevaría a cabo un ambicioso programa de la alcaldía cuyo propósito pretendía recuperar el espacio público de estas zonas, tomado desde años atrás por las ventas ambulantes y por las "maras" en un intento por emplearse en un lado y por ocupar territorios en otro. 

Plaza Libertad, 2015. El lugar desde donde inició la expansión de la ciudad desde el siglo XVI y el cual se convertiría en el centro político, religioso y administrativo de la región en los próximos siglos. En el centro de esta Plaza de Armas se halla el monumento a los próceres. 


Iglesia del Rosario al frente de la Plaza Libertad en el centro de San Salvador. 

Que no falte un billar donde tomarse una cerveza y simplemente vagar, por que ¿Quién está en un billar a la 1 de la tarde un jueves de abril?.

Todo entre amigos. Desde el balcón del segundo piso del billar.

El muro de la expresión de nuestro anfitrión, Gil Rodriguez: músico, filósofo y pensador salvadoreño con quien intercambiaríamos largas horas de conversación, extensas charlas interculturales que nos acercaron al sentir de la gente de las colonias. Entre el humo, la música, el licor, el alimento y las palabras nos iríamos forjando una amistad que hasta el día de hoy perdura. 

Después de estar "arriba en el palo", nada mejor que un asado pal bajón. Aprendiendo la jerga salvadoreña. 

Sitio Arqueológico San Andrés. Antiguo asentamiento Maya ocupado desde hace aproximadamente 2900 años, sepultado hoy entre el suelo y las múltiples capas de ceniza de las innumerables erupciones de los volcanes centroamericanos y descubierto por accidente hace pocas décadas en lo que eran ya haciendas para la producción ganadera y de "indigo". Actualmente se encuentra en trabajos de excavación. El sitio fue poblado por varios siglos hasta que la erupción del volcán del lago llopango obligó a sus habitantes a abandonarlo hace 1750 años. Posteriormente, la zona fue repoblada otra vez hace 1500 años hasta el año 1200.

Sitio Arqueológico San Andrés. 

Sitio Arqueológico San Andrés.

Sitio Arqueológico San Andrés.

Sitio Arqueológico San Andrés.

Sitio Arqueológico San Andrés.


Sitio Arqueológico San Andrés.


Sitio Arqueológico San Andrés. 

Sitio Arqueológico San Andrés.


Joyas de Cerén. Esta representación de la cultura de hace siglos, declarado por la UNESCO en 1993 como patrimonio de la humanidad, es la muestra más fiel de la vida cotidiana de una cultura precolombina del siglo V, en este caso, Maya. La erupción de un volcán sepultó en cenizas un día de la historia de este pueblo y lo eternizó tal como el Vesubio a Pompeya. Las estructuras conservadas muestran dormitorios, cocinas y posiblemente bodegas y sitios religiosos-ceremoniales. En las zonas de la cocina se encontraron restos de frijoles, cacao y chiles, así como herramientas de caza y utensilios de cocina. Cada casa poseía alrededor su terreno para cultivar. La evolución de este sitio no se dio por mucho tiempo, pues pocos años después de su poblamiento, la erupción del volcán Caldera, ubicado a menos de 1 kilómetro, desplazó a este pueblo, que al parecer alcanzó a huir, pues no se han descubierto cuerpos. Los trabajos de excavación continúan en el presente. 


Joyas de Cerén

Joyas de Cerén

Joyas de Cerén

Joyas de Cerén

El Volcán Quetzaltepec (en lengua Nahuat) o San Salvador, hace parte de un complejo volcánico donde existen al menos otros 20 estructuras volcánicas inactivas. La historia de este sistema volcánico ha influido enormemente en la distribución poblacional y la evolución de los asentamientos humanos en la región, pues sus erupciones y los sismos asociados a su actividad han afectado en varias ocasiones el normal curso de la vida salvadoreña. Un ejemplo de ello fue el terremoto y erupción en 1917 que dejaría más de 1000 muertes y cuya narración se encuentra recogida en la crónica "El terremoto de San Salvador: narración de un superviviente" del poeta y novelista colombiano Porfirio Barba Jacob quien se encontraba trabajando en ese entonces en el periódico "El diario de El Salvador". Actualmente el volcán consta de dos montañas prominentes (el Picacho y el Boquerón), dentro del Boquerón se encuentra otro pequeño cráter de unos 20 metros de elevación. La escala espacial en El Salvador funciona simplemente diferente, pues desde la cima de este volcán, en un día despejado puede apreciarse más de la mitad del territorio del país. Esta zona es desde el 2008 un Parque Natural de acceso público.


Gil, Syama, Cristian, Josué y yo. 

Malecón del Puerto de La Libertad en la costa Pacífica de El Salvador.

Playas de la Libertad.

Muelle de la Libertad.

Con nuestra compañera y guía en Santa Tecla y La Libertad, Silvia Carolina, una salvadoreña con la que compartimos un deseo mutuo por conocer el país del otro, pues después de conversar algún tiempo con ella, nos dimos cuenta que había estado viviendo algunas semanas en Colombia y que como nosotros, se sentía en deuda con las personas que hicieron de su estancia algo más agradable.

Paseo por el mercado del muelle. Aquí se pueden encontrar los especímenes marinos más extraños que un habitante de montaña o al menos de zonas lejanas del mar se pueda imaginar. 

Relajados al sol. Yeah!!

El mar y el Puerto. 

El raro espécimen que recuerda alguna película de aliens. Posiblemente este sea un pez murciélago, pero prefiero creer que es una especie aún no descrita por la ciencia, eso lo hace más memorable. 

Pez globo o pez erizo?. Si es un pez globo, es considerado el segundo vertebrado más venenoso del mundo después de la Phyllobates terribilis, una rana dorada endémica de las selvas húmedas de la costa Pacífica colombiana y cuyo veneno es usado en los dardos de los pueblos indígenas nativos de la zona. En cualquier caso, la diferenciación entre los dos peces es posible observando las aletas y los ojos del pez erizo, las cuales son más anchas y mas grandes respectivamente. Sus hábitats suelen ser los arrecifes de coral en aguas cálidas tropicales y su dieta es basada en moluscos y crustáceos. 

Y a su barco le llamó Libertad. 

El muelle de La Libertad. 

Y nos vamos para la playa. Rumbo al Zonte en lo que bautizamos como "temazcal andante". Los temazcales eran los saunas de los pueblos mesoamericanos, la palabra proviene de la lengua nahuatl que se descompone y traduce como: "casa donde se suda", y si, la temperatura al nivel del mar en El Salvador alcanzaba ese día los 38° C, eran las 12:30, la humedad era más del 90% y el bus sin ventanas lleno de locales de regreso a su casa hicieron de este viaje de una hora todo un ritual de limpieza de piel donde al menos cada uno de nosotros (Cristian, Syama y yo) perdimos 2 litros de agua. 

El momento pico de la marea. 2 de la tarde., las olas golpean los pasillos de las casas. 

La furia del Océano Pacífico. Paradójico nombre, verdad?. De hecho, el nombre de "Pacífico" fue dado por los primeros navegantes que lo cruzaron, cerrando literalmente los mapamundis y al mismo tiempo una etapa gloriosa en la elaboración de mapas, generando otras miles de consecuencias a nivel socio-económico y religioso, la verdad no estaba dicha, la tierra no era plana y no existía un abismo al final del camino. Según Stefan Zweig en su libro "Magallanes", la travesía de las embarcaciones por el Océano inicio en la parte más sur de América del Sur, el llamado , estrecho de Magallanes, y duró mas de tres meses en medio de una infinidad de agua donde el azul profundo del cielo se confndia con el azul intenso del mar, en lugares donde se necesitaban semanas para poder encontrar tierra en cualquier direccion. La eterna paz de ese viaje llevó al cronista de ese viaje a bautizarlo como El Pacífico. 

Oceáno Pacífico en la Playa el Zonte, 4:00 pm. 

La casa por dos días a orilla de la Playa. Un lugar "mil estrellas" por 4 dólares. 

Océano Pacífico a las 8:00 am. de nuevo bajando. 

Desembocadura de un pequeño rio en la playa del Zonte. 

Playa de rocas. Hoy están acá pero en una semana no. El poder de las olas transporta grandes bloques de roca a lo largo de la línea de costa en una incansable lucha por convertir en arena las pesadas piedras. 

De vuelta en la carretera, en modo "ride", que rico es mochiliar en verano, más aún en lugares donde es una costumbre ayudar al viajero a llegar a su destino, donde abundan las camionetas con platón, donde llevar personas en el platón no es "ilegal" (como en Colombia, vaya forma de monopolizar el transporte) y sobre todo donde el sol y el viento te pega en la cara con la fuerza de la velocidad. 

Enero 7 de 2018, Darmstadt, Hessen, Alemania

Wednesday, October 11, 2017

Psychedelic autumn


Spit it out stubbornly!

If someone has been able to capture in sounds the words of Albert Camus in his book "La mort heureuse" and the essence of "La Nausea" written by Sartre almost 80 years ago have been the 298 seconds of this song Khruangbin - Little Joe & Mary, which seems more than a musical climax born in a barn of rural Texas, the summary of wisdom collected from sidereal travelers, from those who returned from death through indescribable atmospheres, shamans of the ayahuasca and peyote, urging the most melancholic feelings that any being could experience.



Concerning the 26 ° centigrade at the end of September there is only the memory. As the lively greens and the clarity of ideas fade into the shadow of the clouds, the state of mind enters into a stage of introspection, an eternal psychedelic bad-trip, as in the most dismal excursion into the soul. Autumn is reaffirmed by shortening the fervor, along with the brightness, lucidity and enthusiasm. In the morning and at night, the darkness falls faster on the world of the living, it forces the mind to surrender to the realm of bitter dreams. There is time to explore the deep in the midst of isolation and longing, a compulsory approach to spiritual balance, which many wish to achieve, but few, due to their insufferable path, are ready to face.


The sounds of acid guitars and melancholy basses that penetrate the skin return, pass through all the organs and settle in the mind resonating for hours, provoking an unpleasant but addictive sensation, heavenly but chilling. Withered leaves of long-lived oaks and chestnut trees continue to fall uninterruptedly; and the journey through the labyrinths of thought becomes longer: repeating incessantly days that are lost in a mysterious glacial abyss that burns from the skin to the countenance; by the fear of discovering what is within, or what is not yet, of finding paths between the mirror and the intangible, not comprehensible and therefore despairing. The cold not only submits the body, above all it breaks the moral.

Sunday, October 8, 2017

Otoño psicodélico

Escúpelo con terquedad!


Si alguien ha podido capturar en sonidos las letras de Albert Camus en su obra La muerte feliz y la esencia de La Náusea escrita por Sartre hace casi 80 años han sido los 298 segundos de esta cancióKhruangbin - Little Joe & Mary, que parece más que un clímax musical nacido en un granero de la zona rural de Texas, el resumen de la sabiduría recogida de los viajeros siderales, de los que volvieron de la muerte atravesando atmósferas indescriptibles, de los chamanes de la ayahuasca y el peyote, urgando los sentimientos más melancólicos que el ser pudiera experimentar.  


De los 26° centígrados del final de septiembre no queda sino el recuerdo. Mientras los vivaces verdes y la claridad de las ideas se desvanecen entre la penumbra de las nubes, el estado de ánimo entra en una etapa de introspección, un eterno mal-viaje psicodélico, como en la más tétrica de las excursiones hacia dentro del alma. El otoño se reafirma acortando la fogosidad, junto con el resplandor, la lucidez y el entusiasmo. En la mañana y en la noche, la oscuridad recae cada vez más rápido sobre el mundo de los vivos, obliga la mente a rendirse ante el reino de los amargos sueños. Impera el tiempo para explorarse lo profundo en medio del aislamiento y la añoranza, un acercamiento obligatorio hacia el equilibrio espiritual, el que muchos desean alcanzar, pero pocos, debido a su insufrible trayecto, están dispuestos a enfrentar.

Vuelven los sonidos de guitarras ácidas y bajos melancólicos que penetran la piel, traspasan todos los órganos y se instalan en la mente resonando por horas, provocando una sensación no placentera pero adictiva, celestial pero escalofriante. Las hojas marchitas de los longevos robles y castaños continúan cayendo ininterrumpidamente; y el recorrido por los laberintos del pensamiento se hace más largo: repitiendo incesantemente días que se pierden en un misterioso abismo glacial que quema desde la piel hasta el semblante; por el temor de descubrir lo que hay dentro de sí, o lo que no hay aún, de hallar caminos entre el espejo y lo intangible, no comprensibles y por ende desesperantes. El frio no solo somete el cuerpo, ante todo quebranta la moral.

Octubre 8 de 2017

Monday, July 24, 2017

Arquitectura que trasciende y otra que se deja trascender



Las colosales ruinas restauradas de Machu Picchu son sin duda un reto a la ingeniería y a la arquitectura. Localizada a 2490 msnm y rodeada de largas pendientes mayores a los 45° se impone en la Cordillera Central del Perú sobre vastas masas de granito erosionados profundamente por caudalosos rios. Su construcción data al menos de antes del siglo XV, posiblemente como sitio de descanso y ritual a uno de los incas del Tahuantinsuyo. Esta ciudad, declarada patrimonio de la humanidad  por la UNESCO desde 1983 es en la actualidad casi inalcanzable, sólo una carretera sinuosa permite descifrar su imponencia en la cima de la montaña después de 1 y media hora de ascenso caminando desde Aguas Calientes, 2 horas de caminata por la carrilera del tren y 7 horas en automóvil desde Cuzco. 





"Caminito que el tiempo ha borrado". Un trayecto que inspiró el reconocido tango escrito por Juan de Dios Filiberto y Coria Peñaloza hacia 1926, interpretado por Carlos Gardel. Ubicado en el barrio La Boca de la ciudad de Buenos Aires, irradia con toda la escala de colores una particular travesía de 130 metros.





Una típica hacienda ganadera en Salento, Quindio. En medio del Valle del Cocora, construida desde inicios del siglo XIX es una muestra fiel de la arquitectura rural republicana. Una de las características principales de estas casas son los amplios y largos pasillos que rodean las habitaciones principales, pisos de madera y un jardín con fuentes y plantas ornamentales.

Puente colgante de madera vs Puente de palos atravesados vs Oleoducto con estructura de concreto y metal. ¿Quien es la prioridad en la inversión pública?. Si, los hidrocarburos que van a ser exportados, no los campesionos de la zona que producen alimentos para el país.







En medio del Desierto de Atacama, al norte de Chile, se ubica el Observatorio astronómico que puede ver "más lejos en todo el mundo" gracias a unos poderosos telescopios que sencillamente lo son porque tienen un espejo "más grande que los demás". Acá, a 40° de temperatura llegamos después de 3 aventones y mucha solidaridad para conocer el European Southern Observatory del Cerro Paranal. La contaminación atmosférica es casi nula debido a la ausencia de humedad y de ciudades circundantes cercanas. Todas las construcciones son pintadas de blanco para que reflejen la radiación solar de inmediato, así, de noche, a la hora de la observación, hay menor interferencia de radiación térmica o lumínica pues ya toda fue reflejada en el día. Para un científico, estar acá es sencillamente revelador.




La piedra de 11 lados no sorprende por la heterogeneidad de su forma sino más bien por que no desencaja en la armonía de su acompañamiento. Machu Picchu, 2013.

Los múltiples escalones en los costados de la ciudad de Machu Picchu funcionaban como terrazas de cultivo donde se recreaban diferentes pisos térmicos y condiciones de humedad, temperatura, entre otras cualidades para diversos alimentos. Será por esto que en Perú hay más de 3000 variedades de papa nativa y otras tantas de maíz. Si, más de 3000 que sólo pueden ser cultivadas en los Andes, pues requieren condiciones muy específicas para su crecimiento. Más que simples cultivadores, los incas son la muestra fiel de unos domesticadores ejemplares de la agricultura sostenible y soberana.


Desde la alta montaña hacia el Gran Cañón del Urubamba.

En la naturaleza pueden haber coincidencias, pero esta entre la roca y la montaña es estremecedora.



La idolatría del bipartidismo se impone con fuerza y abuso sobre las paredes de las casas de los muiscas. Las Piedras del Tunjo o "abrigos rocosos" fueron desde hace más de 10 mil años la morada de los primeros habitantes de la Sabana de Bogotá en el fin de la última glaciación del Cuaternario. Parque Arqueológico Piedras del Tunjo, Facatativá, 2015.

Para ampliar más el tema se pueden consultar los estudios del profesor Thomas van der Hammen y Gonzalo Correal.

La construcción que iba a ser y que no fue por la corrupción.  Cabo de la Vela, Guajira, 2013.







Lo que el monte deja ser después 6 años en que el humano abandona el lugar. Pisos de madera podrida y comida por las termitas y el comejen, techos y estructuras caídas y pequeñas hierbas que se ciernen sobre las paredes tratando de invadir lo que nunca se les permitió por ser consideradas "malezas".



Una arquitectura para nada codiciada y estéticamente indeseable es la de las estaciones de policía de cientos de pueblos afectados históricamente por el conflicto armado en Colombia. No obstante, a pesar de su apariencia, estas mallas sobre la estación de policía de Morelia, en el sur del departamento del Caquetá fue en extremo funcional ante el ataque con cilindros bomba de la guerrila de las FARC.





Volviendo a los humanos primitivos de la Sabana de Bogotá. Acá se encuentra una de las pruebas más fehacientes de su existencia y además de su poderío. No éramos minúsculos pueblos de salvajes que se resistieron con la vida a la invasión y masacre de los europeos. Los muiscas, eran civilizaciones establecidas en ciudadelas que podían alcanzar los 10 mil habitantes. En las 3 últimas fotos se observa el Hallazgo Arqueológico de Nueva Esperanza, en el municipio de Soacha, a escasos 300 metros del rio Bogotá por el sector del Salto del Tequendama. Este hallazgo, considerado el más grande de Colombia, contaba para el momento en que lo visité (2015), con más de 30000 piezas recuperadas, entre las que resaltaban: cerámica, restos óseos, textiles, minerales, metales, etc. Nueva Esperanza fue descubierto por desgracia y gracias a la construcción de una subestación de energía eléctrica en Soacha, que se conecta a traves de líneas de alto voltaje con el Embalse de Guavio y que pretende "llevar energía a los departamentos del Tolima, Meta, Guaviare y Cundinamarca". Durante el levantamiento topográfico de la zona donde se realizaría la subestación fueron descubiertos restos arqueológicos que obligaron a la EPM a realizar un estudio de levantamiento y caracterización del material  hallado. A medida que los antropólogos excavaban, el descubrimiento cada día se ampliaba más. Sin embargo, a pesar de los intentos por declarar la zona como museo o patrimonio arqueológico, la Subestación se construyó sobre lo que hubiese podido ser el eslabón perdido y el redescubrimiento de una parte de nuestra historia primitiva, un avance hacia el entendimiento de las sociedades precolombinas de Bogotá, pues una ciudadela tan magnánima no se ha encontrado hasta el momento en Cundinamarca, es algo así como haber construido un aeropuerto sobre Machu Picchu.
Es claro que se necesita una des-colonización de la historia!, redescubrimiento y re-estudio del patrimonio arqueológico.




La Capilla en medio del Desierto de la Tatacoa, Huila. 

Wednesday, July 5, 2017

Caquetá: la reconquista y la reactivación de la frontera extractiva


Una reseña histórica de las etapas de la colonización de la Amazonia colombiana, centrada en el Caquetá. Su evolución ha estado concentrada en la extracción de materia (indígenas como fuerza de trabajo, quina, caucho, coca). Ahora, en el marco del pos-acuerdo se cierne sobre la cuenca más grande del mundo, un nuevo ciclo extractivo más agresivo y más complejo que engloba la mitigación al cambio climático y la explotación de recursos energéticos. 


El departamento del Caquetá es junto con el Putumayo, la entrada desde Colombia a la Selva del Amazonas, su característica principal es la presencia de innumerables ríos que dan nacimiento a la cuenca hidrográfica más caudalosa del mundo. A pesar de que en el imaginario colectivo existe la creencia de que se encuentra cubierto de la más espesa selva tropical, gran parte de su área ha perdido la cobertura original debido a ciclos extractivos de materias primas y fuerza de trabajo que abrieron la puerta a la colonización y que han dejado una profunda afectación en las sociedades y los ecosistemas originales. La esclavitud, la quina, el caucho y la coca han sido el preámbulo para una nueva ola extractiva, el petróleo.

 Rio Bodoquero en el municipio de Morelia (Caquetá). Este rio desemboca en el rio Orteguaza, que a su vez discurre hasta el rio Caquetá, que alimenta al Amazonas.


La ocupación del Caquetá ha tenido varios pulsos desde el inicio de la conquista. Antes del arribo de los españoles ya habitaban pueblos indígenas cazadores y recolectores, las evidencias se encuentran principalmente en los petroglifos de la Serranía del Chiribiquete, datados por Thomas van der Hammen y sus colaboradores en aproximadamente 14.000 años antes del presente. Entre los años 1600 y 1700 ocurrió el primer ciclo extractivo, las incursiones a estas selvas se dieron principalmente para la extracción de mano de obra indígena que sirviera para ser comercializada como esclavos para trabajar en los ingenios azucareros de las Antillas y el noreste brasilero; primero arrasaron con los habitantes del bajo Amazonas y después se trasladaron a la cuenca alta del rio Caquetá. Al mismo tiempo, los misioneros franciscanos se aventuraban a la evangelización y exploraban oportunidades para la expansión de los dominios de la iglesia y su poder socio-económico. Como resultado, se obtuvo una drástica disminución de la población nativa y su relegamiento a pequeños núcleos desconectados en medio de la selva.  



En la década de 1850 se produce el segundo ciclo extractivo, incentivado por la demanda de quina (planta medicinal originaria de América del Sur usada para combatir la fiebre). La actividad económica usa y agota la fuerza de trabajo indígena local -lo que quedaba de ésta-, desplaza y esclaviza a los ocupantes originales y en consecuencia causa la migración de trabajadores desde todas las regiones del país, especialmente de Tolima, Cauca, Huila y Valle del Cauca. Los indígenas que habitaban las regiones de explotación, ubicadas en Putumayo y Caquetá, se reagruparon para subsistir, hacia zonas aún más remotas de la selva. Desde ese momento, se retoman los primeros caminos creados por los conquistadores y los misioneros; y se abren nuevas rutas comerciales terrestres y fluviales. Por un lado, se consolidan los caminos de herradura entre los Andes y el Amazonas, y por el otro se lleva a cabo la navegación del rio Putumayo y Caquetá para el intercambio de mercancías con Brasil y la salida a los puertos del Atlántico. En 1884, los precios mundiales de la quina caen y esta economía extractiva fracasa. Como resultado queda la disminución drástica de los pueblos indígenas nativos, el agotamiento de la planta medicinal, una población empobrecida que solo dependía de este eslabón productivo y grandes ganancias para los empresarios locales y extranjeros. 

Evangelización en el Caquetá a principios del siglo XX. Fuente: Exposición Museo Caquetá, orgullo de Colombia (Florencia).



Evangelización en el Caquetá a principios del siglo XX. Fuente: Exposición Museo Caquetá, orgullo de Colombia (Florencia).

Los comerciantes de quina encontraron una nueva oportunidad para continuar con la explotación de bienes en la amazonia. Gracias a la Segunda Revolución Industrial, el caucho, pasó a ser denominado el oro blanco de América del Sur, dada su esencial importancia para movilizar un nuevo invento surgente en el mundo, el automóvil. Pero no es debido al hombre blanco que se evidencia la utilidad de la preciosa savia de los árboles pertenecientes al género Castilla y Hevea, nativos de América Central y América del Sur. Antes de la invasión europea, los pueblos indígenas usaban la resina del caucho para elaborar tiras y correas, vasijas, fabricar mangos de herramientas, telas impermeables e incluso recubrimientos en sus pies que asemejaban zapatos. Su uso más trascendental, será para algunos la fabricación de las primeras pelotas de goma por parte de los habitantes mesoamericanos y que daría origen de algún modo al futbol.

Hacia 1880 inician las explotaciones en el Sinú y El Atrato, las cuales no dan abasto y se trasladan a la Serranía de la Macarena y las cuencas de los ríos Yarí, Apaporis, Vaupés, Guaviare, Inírida y Caquetá. Durante este tercer ciclo extractivo, el gobierno colombiano concesionó tierras a las empresas explotadoras a cambio de que éstas construyeran caminos y centros poblados en las fronteras con Ecuador, Perú y Brasil, una manera de delegar sus funciones a los privados, históricamente característico de la clase dirigente. La historia de desplazamiento y esclavitud indígena se repite, más cruda e intensa que antes. Narraciones de excursionistas europeos recopilan la infamia, la iniquidad y la depravación de los hambrientos de oro blanco. José Eustasio Rivera, en su novela La Vorágine expresa su rechazo a estas oprobiosas prácticas y marca un hito en la literatura colombiana, pautando el inicio del modernismo con una prosa hermosa en demasía, poética pero objetiva y colmada de epítetos certeros que lo llevaron a ser catalogado como el “poeta de la Selva” según Horacio Quiroga. Sin duda, La Vorágine narra el comienzo de la violencia en la narrativa colombiana, superando las crónicas y la no-ficción contadas desde la perspectiva del victimario (misioneros y realeza conquistadora).

A continuación, algunos apartes de Wade Davis, etnobotánico canadiense que ha investigado los pueblos indígenas amazónicos y de W. Hardenburg, ingeniero trabajador en las caucherías.

... Los agentes de la Compañía obligan a los pacíficos indios del Putumayo a trabajar día y noche, sin la más mínima recuperación salvo la comida necesaria para mantenerlos vivos. Les roban sus cosechas, sus mujeres, sus hijos. Los azotan inhumanamente hasta dejarles los huesos al aire... Toman a sus hijos por los pies y les estrellan la cabeza contra los árboles y paredes... Hombres, mujeres y niños sirven de blanco a los disparos por diversión y en oportunidades les queman con parafina para que los empleados disfruten con su desesperada agonía ...
W. Hardenburg, 1909

Rafael Calderón, un bandido de veintidós años (...) tenía un lema: "Matar a los padres primero y después gozar de las vírgenes". Cuando una mujer se negaba a acostarse con uno de sus hombres, Armando Norman la envolvía en una bandera peruana impregnada en gasolina y le prendía fuego. A otras mujeres las empotraba, disponibles para cualquiera. Cuando el supervisor de Atenas descubrió que una joven india que él había violado tenía una enfermedad venérea, la ató en suelo y la azotó mientras le insertaba un palo ardiendo en la vagina.
Wade Davis, 2009

"En 1904 contrató a doscientos guardianes de Barbados y les encomendó la tarea de acorralar a cualquiera que intentara escapar (...) Los caucheros, a quienes se les permitía 'civilizar' a los indios, atacaban al alba, atrapando a sus víctimas en las malocas y ofreciéndoles regalos como excusa a su esclavitud. Una vez en garras de deudas que no podían comprender y a riesgo de la vida de sus familias, los huitotos trabajaban para producir una sustancia que no podían usar. Los que no cumplían con su cuota, los que veían que la aguja de la balanza no pasaba de la marca de los diez kilos, caían de bruces a la espera del castigo. A unos los golpeaban y azotaban, a otros les cortaban las manos o los dedos. Se sometían, porque si oponían resistencias sus esposas y sus hijos pagarían por ello." 

Las rutas comerciales de esta época conectan principalmente el sur del Huila con el Caquetá a través de caminos estrechos y precarios por los que salía la mercancía a lomo de hombre, demandando la construcción de bodegas, paradores y pequeños poblados a lo largo de las sendas. En el transcurso de estas décadas se fundan las poblaciones de Puerto Rico, San Vicente del Caguán y Florencia, en el departamento del Caquetá. Una vez más, la historia insiste, la bonanza cauchera fracasa. Los precios se desploman en 1910 y una gran cantidad de mano de obra queda flotando en medio de la selva y los caminos. Obreros, soldados, camineros, comerciantes, prostitutas, etc. se repliegan hacia el piedemonte donde las condiciones de vida son más amables, ocupando esas pequeñas bodegas y caseríos dejados por las caucherías. Aquí, la economía extractiva se transforma en economía campesina e inicia una nueva etapa de colonización del territorio.

De acuerdo a las investigaciones y a los documentos del Archivo General de la Nación, existían pocas rutas de comunicación entre los centros poblados, lo que dificultaba el desarrollo económico de la región. Fabio Álvaro Melo, en su tesis de maestría en historia (2012) narra que, en 1918, para ir desde Florencia hasta San Vicente del Caguán se requería remontar la Cordillera Oriental hasta el Huila, pasando por Garzón y Gigante, para volver a descender hacia la planicie, este viaje tardaba 14 días. A raíz de esto, surgió la necesidad de construir más caminos que implicaran menor tiempo y facilitaran la gobernabilidad y el fortalecimiento de las economías locales. En esta dinámica el Caquetá se estanca durante al menos dos décadas.

Sin buscarlo y casi por obra del azar, ocurre en Colombia un acontecimiento que le abre definitivamente las puertas a la ocupación y a la deforestación de la selva a toda Colombia. La Guerra con Perú, en 1932 exige al gobierno que finalmente invierta en la Amazonía. Las antiguas trochas caucheras se acondicionan para el tránsito de tropas y se construye la base aérea de Tres Esquinas a orillas del rio Caquetá, la base naval de Leguizamo en Putumayo, la carretera Pasto Mocoa y la vía Garzón Florencia. De igual manera, el gobierno regala baldíos para que los colonos ocupen y hagan presencia en el territorio en representación del Estado, estos baldíos se entregan con la condición que un alto porcentaje sean pastizales para ganadería. La guerra termina con el tratado Salomón – Lozano y el gobierno vuelve a su centro de poder en Bogotá, dejando al Caquetá, una vez más a su suerte.

Entre 1929 y 1959 se da en el Caquetá un período de migración espontánea hacia los terrenos baldíos de los departamentos amazónicos. Esta ocupación, que databa desde mediados de 1850, fue exacerbada por el desplazamiento impulsado por la violencia bipartidista. Desde los inicios de la segunda mitad del siglo XX se presenta una colonización inducida por parte del gobierno a través de 3 programas de poblamiento en el Caquetá: La Mono, Valparaíso y Maguaré (en el Doncello). Estos programas a manera de reforma agraria en realidad describían una contrareforma, pues propendían por dar tierra poco cultivable a los campesinos desterrados de las zonas más productivas del país, las ubicadas en la Cordillera de los Andes. Así, se profundiza el acaparamiento de las zonas más fecundas y valorizadas del país en manos de los grandes terratenientes.

En las décadas posteriores, por las vías que alguna vez sirvieron para sacar quina y caucho e ingresar soldados, se adentran desde los Andes un sin número de campesinos empobrecidos y desplazados una vez más. Esta vez por el denominado conflicto armado. En los años 80, convergen en el Caquetá las guerrillas de las FARC, el EPL y el M-19 y el gobierno responde con una estrategia contrainsurgente a través de bombardeos. Ante la ausencia de inversión estatal, la bonanza cocalera (1977 – 1986) se configura como el cuarto ciclo extractivo, una forma de conseguir dinero rápido y auto-sostener las economías locales, ciclo que está llegando a su fin y deja en la incertidumbre a la población que depende de éste.

De todas las falsas bonanzas en las que ha caído el Caquetá es claro evidenciar una serie de constantes: primero, las grandes ganancias nunca se han representado en inversión social o en buen vivir para las comunidades locales; segundo, los pueblos originarios y la biodiversidad han sido exterminados y desplazados; tercero, las economías han sido netamente extractivas, sin generar industrialización, encadenamiento productivo o valor agregado a las materias primas; cuarto, el Estado ha delegado su responsabilidad sobre el territorio amazónico a las empresas privadas, concibiéndolo únicamente como una despensa -perpetuando la visión de los conquistadores-, al estilo de la Leyenda del Dorado. 

Actualmente, la economía del Caquetá es agrícola, pesquera y ganadera y posee propuestas sostenibles y autogestionadas que parten de la organización comunal. Sin embargo, el Estado colombiano vuelve una vez más sus ojos hacia este departamento. En los últimos años se ha avanzado en la construcción de varios tramos de la Carretera Marginal de la Selva, la cual pretende conectar las regiones amazónicas de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y los llanos de Venezuela, y que implica la construcción de vías que conectan Florencia con Puerto Rico (Caquetá); y San José de Fragua con el municipio de Villagarzón (Putumayo), actualmente en obras.

Estas nuevas carreteras acompañan lo que podría consolidarse como un nuevo ciclo extractivo, combinando explotación de hidrocarburos, minerales, maderas y productos de monocultivos (enmarcados en los planes de “economía verde”). De acuerdo al mapa de tierras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en el departamento del Caquetá, hoy en día se encuentran al menos 14 bloques en exploración, 1 en Evaluación Técnica (TEA) y 19 bloques disponibles; lo que suma en total más de la mitad del área del departamento. Respecto a la minería, se encuentran al menos 55 títulos mineros vigentes (ANM 2015) y 26 solicitudes de legalización (ANM 2014). Lo contradictorio en esta nueva apuesta gubernamental es, por un lado el discurso “conservacionista” de reducir a cero la deforestación de la Amazonía y la ampliación del área de zonas protegidas como el Parque Nacional Natural Serranía del Chiribiquete y por otro lado la concesión de áreas de exploración y explotación minera y petrolera acompañado de proyectos de economía verde y monocultivos como estrategia de mitigación al cambio climático. Es justo aclarar que un monocultivo no es un bosque y el hecho que haya plantas no garantiza la provisión de funciones socio-ecológicas esenciales.


Mapa de Tierras de la ANH con los bloques en exploración, en producción y en Evaluación Técnica a febrero de 2017. En verde se observan los Parques Nacionales Naturales y las Zonas de Reserva Forestal. Fuente: Elaboración propia con datos de la ANH y SIAC. Nótese el cruce entre zonas de protección ambiental y bloques petroleros.

Ante el panorama actual del departamento del Caquetá y la Amazonía, y los escenarios futuros que se vislumbran, es posible pensar en que se esté iniciando una nueva etapa de economía extractiva, más diversificada, más organizada y más agresiva. Vale la pena preguntarse esta vez: ¿En detrimento de quien y que se desarrollarán ahora estas actividades?, ¿Cómo garantizará el Estado la conservación de los ecosistemas y sus funciones?, ¿Existe alguna diferencia entre los guardianes de las caucherías y los agentes armados al servicio de las compañías?, ¿Qué sentido tiene ampliar el PNN Chiribiquete mientras se ofertan bloques petroleros a su alrededor y sobre el área de la Reserva Forestal de la Amazonía?, ¿A cambio de que se hará la explotación de los bienes naturales, humanos y los recursos no renovables? Y por último ¿Qué les quedará a las futuras generaciones cuando en pocas décadas esta bonanza fracase como todas lo han hecho? 

Para ahondar en estos temas y para corroborar la información aquí plasmada dejo a todos ustedes los siguientes documentos:


Tesis de grado en Historia: COLONIZACIÓN Y POBLAMIENTO DEL PIEDEMONTE AMAZÓNICO EN EL CAQUETÁ. EL DONCELLO 1918-1972 https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/14972/MeloRodriguezFabioAlvaro2014.pdf?sequence=1

Video sobre la resistencia civil al Bloque petrolero el Nogal en Valparaiso, Caquetá.